La tensión de los usuarios que buscan su tarjeta SUBE -para evitar el aumento inminente en la tarifa de colectivos y trenes- se propagó ayer a los shoppings, nuevos centros habilitados para el trámite de recibir el formulario y entregar la credencial. La enorme afluencia de gente llevó al Gobierno a decidir -además- continuar la entrega durante el fin de semana.En el Alto Palermo la cola promedio duraba tres horas. La fila comenzaba en la entrada por la avenida Santa Fe y descendía por una escalera gris hacia una oficina. Los ánimos llegaron a caldearse tanto que debieron llamar a varios policías para calmar una pelea que tuvo como víctima a la supervisora de la entrega de las preciadas tarjetas.Por otro lado, en el Abasto shopping, unas 300 personas que llegaron por la mañana lograron entonces completar el formulario con sus datos personales, pero se enteraron de que debían volver después de las cuatro de la tarde para retirar el plástico. Menos de cien usuarios cumplieron la indicación y se apostaron frente al stand del Ministerio del Interior. En silencio esperaban que los coordinadores vociferaran sus nombres.En el hall de Constitución, la fila de 600 usuarios se desplegaba como una hoz a través del amplísimo hall de Constitución, formando la cola más extensa de esta semana. La había diseñado un grupo de policías. Con cinco computadoras, los empleados lograron repartir 3 mil SUBE. En la terminal de Once, uno de los andenes era ocupado íntegramente por los resignados usuarios: algunos llegaron a esperar hasta… ¡ocho horas!